{"id":635,"date":"2012-08-08T00:00:00","date_gmt":"1999-11-30T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sicdigital.com.ar\/?p=635"},"modified":"2012-08-08T00:00:00","modified_gmt":"1999-11-30T00:00:00","slug":"construir-con-la-libertad-del-hornero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sicdigital.com.ar\/sic\/construir-con-la-libertad-del-hornero\/","title":{"rendered":"Construir con la libertad del hornero"},"content":{"rendered":"<p>El museo-taller de Casapueblo est\u00e1 ubicado en Punta Ballena, a 15 minutos de Punta del Este. La construcci\u00f3n, que comenz\u00f3 como una casilla de lata, fue creciendo hasta lograr hoy una perfecta integraci\u00f3n con el paisaje, sin afectar su naturaleza. Sin ser arquitecto, se inspir\u00f3 en el hornero y en el hombre de campo que se vale del adobe para levantar su casa, y tratando de humanizar su arquitectura, model\u00f3 las paredes con sus propias manos.<\/p>\n<p>\u0093Pido perd\u00f3n a la arquitectura por mi libertad de hornero.\u0094<\/p>\n<p>Carlos P\u00e1ez Vilar\u00f3<\/p>\n<p><img src='\/v1\/uploads\/556.png' style='text-align: right; margin-right: 10px; margin-bottom: 10px'><\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\t<img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.presupuestosdeobra.com\/uploads\/556.png\" style=\"margin-left: 5px; margin-right: 5px; margin-top: 5px; margin-bottom: 5px; float: left; width: 450px; height: 338px; \" \/>El Museo-Taller de Casapueblo dedica este espacio a su creador, el artista Carlos P&aacute;ez Vilar&oacute;, en homenaje a los 50 a&ntilde;os de su trayectoria en el arte, agradeci&eacute;ndole el constante apoyo que con su magn&iacute;fica obra aporta a la colecci&oacute;n del Museo.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tEl museo-taller de Casapueblo est&aacute; ubicado en Punta Ballena, a 15 minutos de Punta del Este, Uruguay y funciona en el centro de la monumental construcci&oacute;n. Est&aacute; abierto los 365 d&iacute;as, de sol a sol y anualmente es visitado por m&aacute;s de 60 mil turistas de todo el mundo. Este sector de Casapueblo fue cedido por su creador, el artista Carlos P&aacute;ez Vilar&oacute;, con el deseo de incentivar el inter&eacute;s cultural de la regi&oacute;n. Para ello cedi&oacute; al Museo gran parte de su obra realizada en diferentes pa&iacute;ses en los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os.<\/p>\n<p>\n\tCon el paso del tiempo, el Museo-Taller de Casapueblo se ha convertido en un continuo centro de di&aacute;logo, recibiendo entre sus visitantes a personalidades vinculadas al arte y la pol&iacute;tica. En sus salas se realizan conferencias, presentaciones de libros y todo tipo de eventos relacionados con la cultura.<\/p>\n<p>\n\tEl estilo de construcci&oacute;n del Museo sigue la l&iacute;nea del resto de la casa, es decir, una arquitectura modelada, en lucha abierta con la l&iacute;nea recta y con <img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.presupuestosdeobra.com\/uploads\/555.png\" style=\"margin-left: 5px; margin-right: 5px; margin-top: 5px; margin-bottom: 5px; float: left; width: 450px; height: 301px; \" \/>concepto de horno de pan. Carlos P&aacute;ez Vilar&oacute;, sin ser arquitecto, se inspir&oacute; en el hornero y en el hombre de campo que se vale del adobe para levantar su casa. Tambi&eacute;n se percibe la influencia mediterr&aacute;nea en este estilo tan particular que caracteriza al maestro uruguayo.<\/p>\n<p>\n\tEl camino de Ernesto S&aacute;bato fue trazado por los propios obreros en el permanente transporte de materiales.<\/p>\n<p>\n\tEn el recorrido, grandes esculturas en madera y metal van apareciendo como si fueran silenciosos centinelas del barco quieto.<\/p>\n<p>\n\tEn cada rinc&oacute;n est&aacute; el sello de su creador. En cada detalle de la casa se nota el paso de su mano.<\/p>\n<p>\n\tHace cincuenta a&ntilde;os que con el tambor al hombro, baja a Montevideo el primer viernes de febrero para unirse a &ldquo;Morenada&rdquo; la comparsa en la que integra la cuerda de tambores. En el conventillo, le puso color a la vida del negro. Compuso m&aacute;s de trescientos candombes, decor&oacute; las comparsas, los tambores, las Navidades y a trav&eacute;s de sus cuadros &ndash;influenciado por Pedro Figari- dio a conocer al mundo las ra&iacute;ces del folklore uruguayo.<\/p>\n<p>\n\tRecorriendo su prol&iacute;fica obra se encuentran series de pinturas (realizadas en sus talleres de New York, Par&iacute;s, Tahit&iacute;, &Aacute;frica, Brazil, Argentina y Uruguay) referidas a juegos, abstracciones, collagges, animales, bares, tango, mujeres y por supuesto las comparsas, que son el resultado de cincuenta a&ntilde;os batallando en la b&uacute;squeda del arte, que el maestro con gran humildad confiesa seguir buscando pues a&uacute;n no sabe si lo ha encontrado.<\/p>\n<p>\n\tParte de su obra se encuentra en colecciones privadas (en su mayor&iacute;a europeas), mientras que el resto se exhibe en el museo, luego de haber sido expuesto en cientos de galer&iacute;as de los cinco continentes.<\/p>\n<p>\n\tAl llegar a la madurez de su labor y cumplir medio siglo consagrado a la creaci&oacute;n, Carlos P&aacute;ez Vilar&oacute; bien tiene merecidas las demostraciones de reconocimiento, respeto y afecto, que recibe d&iacute;a a d&iacute;a. Como dice &eacute;l, sigue &ldquo;en la lucha&rdquo;, con una energ&iacute;a que sorprende y miles de proyectos que lo mantienen joven.<\/p>\n<p>\n\tLA CEREMONIA DEL SOL se realiza en las terrazas del Museo, al caer la tarde, todos los d&iacute;as del a&ntilde;o desde 1994.<\/p>\n<p>\n\t<img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.presupuestosdeobra.com\/uploads\/563.png\" style=\"margin-left: 5px; margin-right: 5px; margin-top: 5px; margin-bottom: 5px; float: left; width: 450px; height: 299px; \" \/>Se ha convertido en un cl&aacute;sico al que ning&uacute;n visitante quiere dejar de asistir.<\/p>\n<p>\n\tEs una especie de misa ecum&eacute;nica, un momento muy emotivo en el que todos hacen silencio y s&oacute;lo se escucha la voz del artista, que desde una grabaci&oacute;n, dedica un poema al sol para despedirlo cada tarde.<\/p>\n<p>\n\tLas golondrinas y gaviotas, atra&iacute;das por la m&uacute;sica que llega hasta el mar, cierran la ceremonia sobrevolando las terrazas del Museo, asombrando a los concurrentes pues lo hacen en el instante en que el sol ha desaparecido totalmente detr&aacute;s del horizonte.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tSu obra arquitect&oacute;nica<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tCarlos P&aacute;ez Vilar&oacute; hered&oacute; de su padre la pasi&oacute;n por construir, la obsesi&oacute;n por acercarse a la arquitectura jam&aacute;s dej&oacute; de acompa&ntilde;arlo.<\/p>\n<p>\n\tCuando tom&oacute; de un cat&aacute;logo un modelo prefabricado de madera y lo reform&oacute; para lograr su primera casa-taller en Carrasco, Uruguay, sinti&oacute; que comenzaba su amor por el oficio, De inmediato lo aprendido le sirvi&oacute; para reciclar en la d&eacute;cada del 50, una vieja torre de agua ubicada en Punta del Este donde hoy est&aacute; el Hotel Conrad. Se trataba de un vetusto molino, que lo alberg&oacute; varios a&ntilde;os. Como era un bien municipal, un d&iacute;a lo obligaron a compartirlo con una radio y eso aceler&oacute; sus deseos de buscar un lugar frente al mar, donde pudiera realizar su obra lejos del ruido y con total independencia.<br \/>\n\tAl descubrir el paisaje deslumbrante de Punta Ballena, se dio cuenta que all&iacute; levantar&iacute;a su taller definitivo.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tCasapueblo<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\t<img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.presupuestosdeobra.com\/uploads\/562.png\" style=\"margin-left: 5px; margin-right: 5px; margin-top: 5px; margin-bottom: 5px; float: left; width: 250px; height: 400px; \" \/>Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1958 y la desolaci&oacute;n del paisaje, sin &aacute;rboles ni caminos trazados, sin luz y sin agua, no frenaron su proyecto. La construcci&oacute;n inicial fue una casilla de lata, donde almacenaba puertas, ventanas y materiales para su futura casa. Luego, con la ayuda de amigos, levant&oacute; &ldquo;La Pionera&rdquo;, su primer atelier sobre los acantilados rocosos. Era de madera, que el mar tra&iacute;a los d&iacute;as de tormenta y que &eacute;l mismo se encargaba de recoger con la ayuda de los pescadores. En 1960 empez&oacute; a cubrirla con cemento y as&iacute; sigui&oacute; creciendo, sumando habitaciones como vagones a una locomotora. Dejando resbalar su imaginaci&oacute;n al ritmo de los movimientos de las diferentes capas de nivel de la monta&ntilde;a, logr&oacute; una perfecta integraci&oacute;n de la construcci&oacute;n con el paisaje, sin afectar su naturaleza. Sin darse cuenta, con su cuchara de alba&ntilde;il lleg&oacute; hasta el mar.<\/p>\n<p>\n\tEn todo momento se mantuvo en guerra abierta contra la l&iacute;nea y los &aacute;ngulos rectos, tratando de humanizar su arquitectura, haci&eacute;ndola m&aacute;s suave, con concepto de horno de pan.<\/p>\n<p>\n\tModel&oacute; las paredes con sus propias manos. Vali&eacute;ndose de guantes que cre&oacute; con restos de cubiertas, logr&oacute; que la casa impresionara por el vigor de la textura de su c&aacute;scara.<\/p>\n<p>\n\tEspont&aacute;neamente, Casapueblo sigue estir&aacute;ndose hacia el cielo y el mar. S&oacute;lo el vuelo de los p&aacute;jaros podr&iacute;a medir su dimensi&oacute;n.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\t&ldquo;Pido perd&oacute;n a la arquitectura por mi libertad de hornero.&rdquo;<\/p>\n<p>\n\tCarlos P&aacute;ez Vilar&oacute;<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tLa Capilla Multicultos<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\t&ldquo;Situada en la regi&oacute;n de San Isidro, Buenos Aires, su capilla del parque privado &ldquo;Los Cipreses&rdquo; es un resultado de todo lo aprendido en el oficio de construir y una experiencia de integraci&oacute;n, pues cada detalle ha sido cuidadosamente estudiado por el artista. En sus vitrales Carlos P&aacute;ez Vilar&oacute; plasm&oacute; un jard&iacute;n donde p&aacute;jaros, insectos, peces y corales pasan a fundirse bajo una constelaci&oacute;n hirviente de estrellas fugaces, cometas, planetas, soles y lunas. Las aberturas est&aacute;n lejos del concepto del ventanal cl&aacute;sico y el piso fue pensado como una &ldquo;alfombra-jard&iacute;n&rdquo; de cemento lustrado, donde la simplicidad del dibujo nace en flor y culmina en sol.<\/p>\n<p>\n\tEl artista quiso que la corteza de la capilla insinuara un nido de hornero y que los materiales fueran los m&aacute;s simples, desprovistos de la ostentaci&oacute;n y el lujo.<br \/>\n\tConsider&aacute;ndose un pintor de la vida, le result&oacute; dif&iacute;cil crear un templo para la muerte. Hacer una capilla era algo m&aacute;s que levantar una casa, modelar una escultura o pintar un cuadro. La obra naci&oacute; de la forma de dos manos apretando una oraci&oacute;n, abierta a todas las religiones, las razas, los idiomas, con sus torreones encuadrados por el paisaje y sus c&uacute;pulas acariciando el cielo.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\t&ldquo;Bengala&rdquo;, Casapueblo-Tigre<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tEn la d&eacute;cada del 80, Carlos P&aacute;ez Vilar&oacute; se sinti&oacute; atra&iacute;do por una antiqu&iacute;sima casa de madera ubicada en la regi&oacute;n de El Tigre, Argentina, que hab&iacute;a sido instalada en el lugar en 1889, proveniente de Irlanda.<br \/>\n\tAbsolutamente impresionado por aquella vivienda en abandono y por su maravilloso entorno selv&aacute;tico, no dud&oacute; en encarar el desaf&iacute;o y reanimarla para vivir en ella.<\/p>\n<p>\n\t<br \/>\n\tParalelamente al reciclaje de la antigua casona y a pocos metros de ella, el artista comenz&oacute; la construcci&oacute;n de &ldquo;Bengala&rdquo;, su residencia-atelier de Argentina.<br \/>\n\tAl hacerlo, sigui&oacute; el estilo de Casapueblo de Uruguay, es decir empleando su &ldquo;arqui-textura&rdquo;, modelada con concepto de horno de pan.<\/p>\n<p>\n\tEntre frondosos &aacute;rboles, araucarias, magnolias y vigorosas palmeras se ubica la casa principal. En cada ambiente el artista integr&oacute; arcadas, recovecos, figuras africanas, murales en bronce, y pronunciadas c&uacute;pulas extendidas hacia el cielo, revestidas con cristales de colores.<\/p>\n<p>\n\t<br \/>\n\tEsta magn&iacute;fica obra del artista es un baluarte de la arquitectura en uno de los barrios m&aacute;s pintorescos y nost&aacute;lgicos de Buenos Aires.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tM&aacute;s informaci&oacute;n:<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\t<a href=\"http:\/\/carlospaezvilaro.com.uy\/\">http:\/\/carlospaezvilaro.com.uy<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El museo-taller de Casapueblo est\u00e1 ubicado en Punta Ballena, a 15 minutos de Punta del Este. La construcci\u00f3n, que comenz\u00f3 como una casilla de lata, fue creciendo hasta lograr hoy una perfecta integraci\u00f3n con el paisaje, sin afectar su naturaleza. 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