{"id":866,"date":"2012-08-08T00:00:00","date_gmt":"1999-11-30T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sicdigital.com.ar\/?p=866"},"modified":"2012-08-08T00:00:00","modified_gmt":"1999-11-30T00:00:00","slug":"la-concepcion-arquitectonica-como-medio-de-lucha-social-e-intelectual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sicdigital.com.ar\/sic\/la-concepcion-arquitectonica-como-medio-de-lucha-social-e-intelectual\/","title":{"rendered":"La concepci\u00f3n arquitect\u00f3nica como medio de lucha social e intelectual"},"content":{"rendered":"<p>En la historia de la arquitectura no han faltado quienes, ya sea por escapar de los confinamientos intelectuales de su \u00e9poca, de las restricciones f\u00edsico-espaciales o por experimentar ideas y pensamientos en torno a la profesi\u00f3n misma, recurren al papel como medio de expresi\u00f3n \u00fanico y \u00faltimo. Han recurrido a las dos dimensiones para recrear espacios arquitect\u00f3nicos completamente imaginarios. Un legado de visiones alternativas sobre el mundo, la sociedad y sobre la arquitectura misma. La concepci\u00f3n arquitect\u00f3nica como medio de lucha social e intelectual.<\/p>\n<p><img src='\/v1\/uploads\/470.png' style='text-align: right; margin-right: 10px; margin-bottom: 10px'><\/p>\n<p>\n\t<img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.presupuestosdeobra.com\/uploads\/470.png\" style=\"width: 323px; height: 190px; margin: 5px; float: left;\" \/>Utop&iacute;a, distop&iacute;a y realidad. Para establecer las bases de esta discusi&oacute;n habr&iacute;a que indagar, aunque sea de manera superficial, sobre cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre arquitectura, utop&iacute;a y distop&iacute;a. Por principio de cuenta, si consideramos a la arquitectura la disciplina dedicada a construir y a erigir materialmente,&nbsp;y que estas construcciones son por definici&oacute;n concretas y objetuales, nos encontramos con que la arquitectura &mdash;por definici&oacute;n al menos&mdash; trata con lo construido o edificado. Por otro lado, la utop&iacute;a o &ldquo;lugar no existente&rdquo; (del Griego ou-topos: el no-lugar) trata con aquello que no existe, con lo irreal o imaginario. As&iacute; pues, la pregunta obligada ser&iacute;a &iquest;en qu&eacute; momento la una (dedicada a lo material) y la otra (dedicado a lo imaginario o no-material) se unen?<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tJuan Antonio Ram&iacute;rez (1991) nos dice que la &ldquo;utop&iacute;a, la esperanza, coexisten siempre con la llamada realidad&hellip;&rdquo;&nbsp;Antes de ir m&aacute;s lejos, habr&iacute;a que definir eso que llamamos &ldquo;realidad&rdquo;. Se trata de un t&eacute;rmino filos&oacute;ficamente escurridizo, el cual ser&iacute;a imposible de definir o estructurar en unas cuantas palabras, pero para fines de este ensayo habr&iacute;a que definirla de manera ontol&oacute;gica como &ldquo;aquello que es&rdquo; o lo que constituyen las cosas como se nos presentan en el d&iacute;a a d&iacute;a, por consenso, y que no son las cosas imaginadas. As&iacute; bien, ambos t&eacute;rminos &ldquo;realidad&rdquo; y &ldquo;utop&iacute;a&rdquo;, nos informa Ram&iacute;rez, al ser conceptos o t&eacute;rminos especulares, establecen una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica.&nbsp;Esto es como decir que en la medida en que habitamos nuestro mundo f&aacute;ctico y objetual, inevitablemente creamos tambi&eacute;n ese otro mundo, el imaginario, &ldquo;el que podr&iacute;a existir en lugar del real&rdquo;, que bien puede irse a un lado del espectro, hacia la utop&iacute;a o lugar imaginado bueno;4&nbsp;o en sentido contrario, hacia la distop&iacute;a o lugar malo y de connotaciones negativas, aquel que &ldquo;no desear&iacute;amos en lugar del que tenemos&rdquo;.<\/p>\n<p>\n\t<br \/>\n\tArquitectura y los lugares imaginados<\/p>\n<p>\n\tA&uacute;n cuando la utop&iacute;a, el &ldquo;no-lugar&rdquo;, pareciera epistemol&oacute;gicamente contraria a la disciplina que tiene como fin erigir o construir lo concreto, al hacer un recuento hist&oacute;rico nos damos cuenta de que la arquitectura y los lugares imaginarios siempre han disfrutado de una relaci&oacute;n &iacute;ntima y fruct&iacute;fera. La arquitectura imaginaria es amplia como la historia misma: los ejemplos van desde los mitos babil&oacute;nicos del Arca de No&eacute; o del Jard&iacute;n del Ed&eacute;n &mdash;que la tradici&oacute;n judeocristiana toma prestados&mdash;, o la descripci&oacute;n del Templo de Jerusal&eacute;n en la visi&oacute;n del profeta Ezequiel, pasando por las descripciones de las Siete Maravillas del Mundo por parte de Fischer von Erlach, la &ldquo;Ciudad de Dios&rdquo; (Civitas Dei) de Agust&iacute;n de Hipona, la misma isla &ldquo;Utop&iacute;a&rdquo; de Tom&aacute;s Moro, la concepci&oacute;n pict&oacute;rica de la &ldquo;Ciudad ideal&rdquo; de Piero della Francesca, la Torre de Babel imaginada y pintada por Brueghel, y hasta llegar a las ciudades y los edificios ut&oacute;picos de Etienne-Louis Boull&eacute;e y Claude Nicolas Ledoux, m&aacute;s un largo y posiblemente infinito etc&eacute;tera.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tSin embargo, una cosa es que un pintor, un escritor, un cr&iacute;tico social o incluso un profeta b&iacute;blico imaginen lugares fant&aacute;sticos; pero otra distinta es que lo haga un arquitecto. Es decir, un escritor o un pintor no ha dedicado su vida a una profesi&oacute;n cuyo fin &uacute;ltimo es construir, pero &iquest;qu&eacute; hay de un arquitecto; aquel individuo cuya profesi&oacute;n tiene como fin &uacute;ltimo la construcci&oacute;n, la erecci&oacute;n de lugares, de edificios, del manejo de lo concreto, de lo palpable? En ese sentido, &iquest;qu&eacute; impulsa a un arquitecto a so&ntilde;ar con lugares que sabe no construir&aacute; nunca, a so&ntilde;ar con una arquitectura que jam&aacute;s abandonar&aacute; el papel en el que est&aacute; dibujado? Y m&aacute;s a&uacute;n, &iquest;qu&eacute; finalidad pueden tener proyectos, ideas o conceptos arquitect&oacute;nicos que no quieren o tienen la ambici&oacute;n de pasar a formar parte de la realidad?<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tIndaguemos ahora en estas cuestiones reparando en la vida y obra de uno de los arquitectos que le dedic&oacute; un bondadoso cuidado, tiempo y atenci&oacute;n a la obra imaginada, incluso m&aacute;s que a la edificada.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tSe trata de Giovanni Battista Piranesi, arquitecto y artista nacido en el V&eacute;neto en 1720, hijo de un maestro constructor y alba&ntilde;il que le ense&ntilde;o las artes de la construcci&oacute;n. Piranesi fue tambi&eacute;n educado por Giuseppe Vasi &mdash;reconocido grabadista de la &eacute;poca&mdash;, quien lo inici&oacute; en el arte que lo inmortalizar&iacute;a. Piranesi fue tambi&eacute;n un gran admirador del pasado romano, a tal punto que fue protagonista de un debate p&uacute;blico con el franc&eacute;s Julien-David Le Roy, arquitecto y arque&oacute;logo defensor del pasado griego, acerca de cu&aacute;l era la civilizaci&oacute;n con los m&eacute;ritos art&iacute;sticos y arquitect&oacute;nicos m&aacute;s elevados.&nbsp;Tal vez m&aacute;s importante a&uacute;n, se sabe que Piranesi fue un disc&iacute;pulo del m&aacute;s importante te&oacute;rico italiano de la arquitectura de la &eacute;poca, el maestro Carlo Lodoli, quien debi&oacute; de haber sido el que lo introdujo a los escritos del otrora olvidado y poco comprendido fil&oacute;sofo Giambattista Vico.&nbsp;Piranesi vivi&oacute; una &eacute;poca dominada por la llamada Ilustraci&oacute;n, un movimiento que en su af&aacute;n de volcar luz sobre los oscuros recovecos del mundo m&iacute;stico que a&uacute;n sobreviv&iacute;a a finales del siglo XVII, en la forma de la alquimia, los demonios, las brujas y la filosof&iacute;a Herm&eacute;tica, va &ldquo;clarificando&rdquo; poco a poco esos resquicios oscuros en favor del pensamiento intelectual racional. As&iacute;, poco a poco se imponen las leyes newtonianas de la ley universal de gravitaci&oacute;n, y tambi&eacute;n vemos que el modelo ptolemaico del universo va dando paso al modelo helioc&eacute;ntrico de Cop&eacute;rnico y Kepler. M&aacute;s a&uacute;n, se logra imponer la idea de que el raciocinio humano deber&aacute; ser ahora eminentemente matem&aacute;tico, tal como era postulado por el popular Descartes, actitud personificada en el naciente pensamiento cient&iacute;fico que se gu&iacute;a a partir de ese momento por el modelo cuantitativo del m&eacute;todo cient&iacute;fico.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tA Piranesi le debemos los mejores grabados del siglo XVIII de la decadente Roma de la &eacute;poca, com&uacute;nmente llamados Vedute (&ldquo;Vistas&rdquo;), en las cuales retrata los monumentos m&aacute;s importantes de la ciudad, como el Coliseo, el Arco Troyano, el Castello Sant&rsquo;Angelo, la Piazza del Popolo, el Pante&oacute;n Romano, y que eran muy bien recibidas &mdash;m&aacute;s bien compradas&mdash; por los turistas, principalmente brit&aacute;nicos, que viajaban al sur europeo para realizar su Grand Tour, el obligado viaje de iniciaci&oacute;n intelectual para los j&oacute;venes arist&oacute;cratas del norte europeo. Piranesi siempre insisti&oacute; en hacerse llamar a s&iacute; mismo arquitecto, aunque s&oacute;lo haya realizado una sola obra construida; la iglesia de Santa Mar&iacute;a del Priorato, en Roma, y es enigm&aacute;tico el hecho de que a pesar de que no le debieron de haber faltado comisiones arquitect&oacute;nicas, al parecer no le interes&oacute; incursionar en el mundo de la arquitectura edificada.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tPor otro lado, y de manera m&aacute;s enigm&aacute;tica a&uacute;n, Piranesi realiz&oacute; una serie de grabados misteriosos que han suscitado desde hace doscientos sesenta a&ntilde;os &mdash;los que llevan de haberse impreso&mdash; grandes debates en su entorno. Estos grabados constituyen unas de las piezas de arquitectura fant&aacute;stica m&aacute;s misteriosas y oscuras jam&aacute;s creadas. Se trata de las famosas Carceri d&rsquo;invenzione, las &ldquo;C&aacute;rceles de la fantas&iacute;a&rdquo;. Se trata de grabados en los que Piranesi retrata mazmorras o calabozos poco iluminados, y en donde en ocasiones son apreciadas unas figuras humanas que languidecen junto a mal&eacute;ficos aparatos de tortura. En la mejor tradici&oacute;n de las visiones dist&oacute;picas, Piranesi retrata un mundo subterr&aacute;neo, alterno, que no es espejo del mundo exterior sino que, de manera m&aacute;s terror&iacute;fica a&uacute;n, son una visi&oacute;n alterna de nuestro mundo interior, ese que encierra nuestra mente. Se ha especulado que Piranesi, conocido por su car&aacute;cter reaccionario, realiza en las Carceri una abierta protesta en contra de ese mundo que est&aacute; siendo dominado por la raz&oacute;n matem&aacute;tica y objetiva de la Ilustraci&oacute;n, dibujando, en lugar de un mundo iluminado, uno oscuro, oprimente y que nos asegura que la raz&oacute;n matem&aacute;tica est&aacute; muy alejada de esos calabozos.7&nbsp;Inspirado quiz&aacute; por los escritos de Vico, quien en su magnum opus Ciencia Nueva expon&iacute;a la idea de que el hombre requiere de la dimensi&oacute;n m&iacute;stica y de la imaginaci&oacute;n para poder construir y asir el mundo fenomenal, Piranesi nos ilustra la peor pesadilla intelectual y espiritual posible, aquella de la imaginaci&oacute;n encarcelada y disminuida en calabozos que, para colmo, arquitect&oacute;nicamente carecen de sentido.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tEfectivamente, en la segunda edici&oacute;n de las Carceri, de 1761, Piranesi altera algunos de los grabados de tal manera que, aunque a primera vista parecieran l&oacute;gicos en su concepci&oacute;n arquitect&oacute;nica y en su perspectiva, a mayor detenimiento resultan completamente absurdas.&nbsp;As&iacute; pues, ese oscuro arquitecto del papel, artista magn&iacute;fico y cr&iacute;tico de su entorno intelectual, opt&oacute; por construir mundos imaginarios a edificar en el mundo real, con el fin de advertirnos de los peligros de encarcelar nuestra imaginaci&oacute;n en favor de la que &eacute;l consideraba la fr&iacute;a y calculada visi&oacute;n cient&iacute;fica y racionalizadora de su tiempo. Mensaje tan fresco hace doscientos sesenta a&ntilde;os, como hoy en d&iacute;a.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\t* Juan Antonio Ram&iacute;rez, Edificios y sue&ntilde;os: Estudios sobre arquitectura y utop&iacute;a (Madrid: Editorial Nerea, 1991), 20.<\/p>\n<p>\n\t&nbsp;<\/p>\n<p>\n\tFuente:<\/p>\n<p>\n\t<a href=\"http:\/\/www.arquitecturacritica.com.ar\/\">www.arquitecturacritica.com.ar\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la historia de la arquitectura no han faltado quienes, ya sea por escapar de los confinamientos intelectuales de su \u00e9poca, de las restricciones f\u00edsico-espaciales o por experimentar ideas y pensamientos en torno a la profesi\u00f3n misma, recurren al papel como medio de expresi\u00f3n \u00fanico y \u00faltimo. 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